‘Solo los amantes sobreviven’, la maldición de ser moderno y eterno

¿Para qué estamos aquí? Encontrarle un sentido a la existencia es complicado, asfixiante. Sobre todo si eres un ser eterno y, lejos de resolver el enigma, la pregunta te acompaña durante milenios. Adam (Adán) es un vampiro que fantasea con el suicidio. Se encierra en sí mismo, se refugia en sus creaciones musicales como un triste roquero. La vida le pesa como una lápida. La humanidad (a la que llama zombis) cada vez le da más asco, y últimamente solo le salen melodías fúnebres.

Vive en Detroit, rodeado de instrumentos musicales y guitarras que son auténticas reliquias. Afortunadamente tiene a Eve (Eva), su mujer, aunque ella está casi al otro lado del mundo. En Tánger. Eve, al contrario que Adam, ama la vida y la naturaleza. Ella lo arrastra y lo fortalece. Después de varios siglos de relación, lo conoce como nadie, y puede oler a kilómetros las rachas depresivas de su marido. Eva es el pilar y la única razón que tiene Adam para seguir sobreviviendo, cuando ni siquiera la música consigue aportarle motivos.

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Solo los amantes sobreviven tiene un encanto que brota sobre todo de su banda sonora y su estética, que se mueven entre lo romántico, lo roquero y el embrujo árabe. Sin grandes sorpresas o giros abruptos, la película transcurre sutil y misteriosa, como el humo de una varilla de incienso. Sin más, su director Jim Jarmusch (Dead man, Coffee and Cigarettes, Flores rotas), nos muestra el interior de unos personajes que se caracterizan por su longevidad y sabiduría, más que por su naturaleza depredadora, ya que se alimentan sobre todo de la literatura, la ciencia y la música más exquisita.

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Tilda Swinton, que participa por tercera vez con Jarmusch, interpreta a Eve solo como ella sabe interpretar a los seres fantásticos. Su personaje comparte inquietudes intelectuales con Adam, (Tom Hiddleston), y con Christopher Marlowe (John Hurt), el dramaturgo y poeta inglés del siglo XVI convertido en vampiro, que constantemente prodiga su odio hacia Shakespeare (se dice que éste se apropió de las obras de Marlowe). La aparición de Ava (Mia Wasikowska), se hace esperar, ya que desde el comienzo los demás protagonistas la nombran, pero cuando aparece no aporta ningún conflicto importante, como en un principio parece intuirse. Wasikowska vuelve a sorprender por su versatilidad. Lejos de parecer lúgubre y reservada como en la película Stoker, su pelo alborotado y rubio, y su carácter irritante, hacen que contraste fuertemente con el resto de vampiros.

La banda sonora de Solo los amantes sobreviven está compuesta en su mayoría por el grupo SQÜRL, al que pertenece su director, Jim Jarmusch. El vestuario y las localizaciones atrapan visualmente, haciendo que el espectador difícilmente salga de esa atmósfera especial, incluso después de acabar la película. En Solo los amantes sobreviven también hay lugar para la denuncia. Y es que, como no puede ser de otro modo, los amantes de la vida sufren por un planeta al que han visto cambiar y al que ven deteriorarse sin remedio. Según estos expertos en vivir, quizás la búsqueda constante de la belleza y la comunión con el entorno, sea la única razón para seguir existiendo.

Artículo publicado en Novemagazine

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