‘Una cuestión de tiempo’, hurgando en el baúl de los recuerdos

Tim está a punto de cumplir 21 años, la edad justa para saber que tiene poderes. Llegado el momento, su padre le confiesa que todos los hombres de su familia pueden retroceder en el tiempo siempre que quieran, así que él pues también. Si lo hubiera sabido antes, quizás Tim de pequeño hubiera repetido postre hasta reventar, de ahí la importancia de ser adulto para usar este don con (cierta) responsabilidad. Aunque desde el principio Tim se dará cuenta de que manejar el espacio tiempo no es fácil, y por mucho que quiera eliminar la torpeza de las primeras veces o las situaciones incómodas, hay cosas que es mejor dejar por imposibles. Retocar aquí, cambia lo de allí. Una decisión puede influir en varias cosas a la vez. Si la vida ya es complicada, vivirla dos veces lo es aún más.

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Una cuestión de tiempo (2013) recuerda en ocasiones a la película El efecto mariposa (2004), donde su protagonista (Ashton Kutcher) se quiebra la cabeza por eliminar las desgracias que ocurren en su vida y la de sus seres queridos. Aunque, eso sí, Una cuestión de tiempo es mucho menos trágica, y los cambios que Tim escoge no llegarán a desatar ningún cataclismo importante. A pesar de ello, la vida es la vida, y hay cosas que Tim no podrá cambiar, por mucho que tenga la suerte de volver al pasado cada vez que quiera.

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Rachel McAdams, actriz conocida por películas como El diario de Noa, Chicas malas o Midnight in Paris, interpreta a Mary, y protagoniza junto a Domhnall Gleeson esta historia de amor doblemente complicada. Su director Richard Curtis se mantiene en la línea de otra de sus famosas películas: Love Actually. Y elabora una historia romántica sin llegar a caer en la ñoñería típica del género que trata. Curtis combinará elementos divertidos con situaciones tristes comúnmente vividas, lo que le hará mantener con el espectador una especie de complicidad a lo largo de la película. Una cuestión de tiempo tiene una estética sencilla y bien cuidada, lo que, junto a la banda sonora compuesta de canciones reconocibles como ‘Friday I’m in love’ de The Cure o ‘Il mondo’ de Jimmi Fontana, redondearán una película agradable, de las que raramente decepcionan.

Artículo publicado en Novemagazine

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