‘Magia a la luz de la luna’, el conjuro infalible de Woody Allen

gallery8

Cada vez más escéptico, el público fiel a Woody Allen cree saberse todos sus trucos. Muerte, enredo, enamoramiento, jazz y blues. ¿Qué mezclará esta vez? ¿Comedia o drama? ¿Para pasar el rato o para volver a verla? Las cartas que maneja Woody Allen dentro de su baraja de posibilidades no parecen muy variadas. Y precisamente por eso, cada año, cada estreno, sus nuevas películas generan una mezcla de expectación y recelo extraño. En Magia a la luz de la luna vuelve a hablarnos de la muerte, de espíritus, de la inexistencia de Dios, de la inexistencia de sentido alguno en la vida. Otra vez las mismas cartas, pero al final la ilusión de estar ante un nuevo truco. Woody Allen es el maestro del diálogo, conjurar es su fuerte y su salvación. Mezcla como nadie filosofía y banalidad, y sus personajes siempre tienen algo interesante que decir, por muy estúpidos o pedantes que sean.

gallery12

En su última película, su personaje principal es el más escéptico de todos, y el más contradictorio: un mago que no cree en los milagros. Stanley (Colin Firth), es un ilusionista muy famoso y muy misántropo, que solo obtiene satisfacción en la vida desenmascarando a espiritistas farsantes. Su último reto es el de poner a prueba a la joven Sophie (Emma Stone), una médium de aspecto frágil que parece no temer a la lupa de Stanley.

Magia a la luz de la luna devolverá al espectador recuerdos de otras películas de Woody Allen donde la magia, la muerte y los espíritus están presentes, como Scoop o La comedia sexual de una noche de verano, otros ejemplos donde el cineasta demuestra su gran habilidad para unir humor y existencialismo. El personaje de Stanley, tan ególatra como sarcástico, conseguirá arrancar la carcajada al espectador, con ocurrencias como la de comparar el ectoplasma de un fantasma con un yogur.

gallery19

El engaño, la ceguera, la fe en el más allá o la ignorancia como camino de la felicidad, son los temas principales de esta película, que encontrarán su clímax en una acalorada discusión entre Sophie y Stanley, cerca del final.

Diálogos reñidos, mucha ironía y nostalgia por los años 30 (que ya demostró tener Woody Allen en Midnight in Paris) definen Magia a la luz de la luna, una película para volver a dejarse llevar por las reflexiones y ocurrencias del genuino director.

Artículo para Novemagazine

gallery20

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s