Cerveza para ella, refresco para él

sellbrewbiz

La camarera me sirve la coca-cola que ha pedido mi novio, y a él, le pone por delante la caña que he pedido yo. Cuando se va, cambio las bebidas, y me pregunto cuántas veces le pasa esto a las mujeres (y a los hombres). Pienso, en la influencia cultural que recibimos, para que el subconsciente acabe asociando el refresco para la señorita y la cerveza para el caballero. Me remonto a la imagen de los vikingos barrigones brindando con cuernos que rebosan cerveza; la del alemán robusto con una jarra gigante en la mano, o la escena de bar donde los hombres ven el fútbol agarrados a un botellín. Las mujeres pechugonas sirven la cerveza, y como mucho, se bañan en espuma, ¿pero probarla? Jamás.

Todo el mundo lo sabe, ellas quedan para tomar café, ellos se reúnen para beberse unas cañas. Pensamos que no es costumbre entre las mujeres. Y realmente me doy cuenta, de que no hace falta saltar cien años atrás, para ver de dónde viene este prejuicio. Los anuncios de cerveza están destinados descarada y obsesivamente al target masculino. Al igual que el de cereales y productos sin azúcar, sin lactosa, y sin gracia alguna, son para ella. Las gordas y estreñidas somos nosotras. O eufemísticamente hablando, “las que nos cuidamos”. Ellos son los únicos que se divierten. Y no les importa beber tirados en el sofá hasta tener una barriga cervecera. Porque les da igual estar gordos. (Menos José Coronado, el primer hombre de la historia que se ganó la fama de estreñido por publicitar Activia).

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El sesgo es brutal, tanto para ellas como para ellos, y pasa diariamente delante de nuestros ojos. Los partidos de fútbol están promocionados por marcas de cerveza. Los anuncios publicitarios los prefieren a ellos como protagonistas a la hora de representar historias entorno a un botellín. Aunque, cierto es que últimamente marcas como Mahou 5 estrellas o Estrella Damm, apuestan por spots donde hombres y mujeres disfrutan de la amistad y el tiempo libre tomando cerveza, sin dejarlas a ellas de lado.

La realidad, quizás sea que ellos beben más cerveza y que ellas están más obsesionadas por comer sano. (Si la publicidad así lo determina, será porque los estudios de mercado revelan que así es) ¿Pero tanta es la diferencia, como para excluir a la mitad de la población? La obsesión por alcanzar el público objetivo, acaba determinando la realidad. Pero hay hábitos que también cambian, ahora ellos no siempre bajan al bar después del trabajo, quizás prefieren salir a correr y cenar verduras a la plancha. Quizás ellas en vez de irse de compras, prefieren charlar con una cerveza delante.

 

Imágenes:

Publimetro.com

Todocoleccion.net

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