Mis zapatos han hablado

1642292LCWp

Si miro al suelo, nadie puede convencerme de lo contrario. Mis zapatos no mienten. Sus arrugas y grietas son la prueba más fiable que tengo. Puede traicionarme la memoria, puedo pensar que estoy en el mismo sitio cada vez que me levanto por la mañana: la misma casa, la misma ciudad, el mismo país. Pero mis zapatos, no me engañan. Otros, pueden dudar de ellos.

Entre tantas opiniones y tertulianos a sueldo, los miro y ellos callan la verdad. Sus arrugas me recuerdan las veces que me he manifestado. He caminado junto a las cifras del paro, he puesto rostro al descontento, he comprobado que no soy la única. Hemos hecho ruido silencioso durante cuatro años. No queremos solo un trabajo, el problema ya no son los porcentajes, o aquella prima de riesgo, es la dignidad que se ha quedado por el camino.

Ellos estrenan zapatos cada mes: la suela chirría demasiado. Las excusas cambian continuamente. Los culpables son nuevos. En tres años hemos sido perroflautas, perezosos, quejicas y exagerados. Era la herencia recibida. Ahora, además, somos nosotros los irresponsables, los antisistema, los que apoyamos a partidos minoritarios. Ahora son bolivarianos.

Mis zapatos tienen historias, kilómetros. Han recorrido manifestaciones y pisado el asfalto a ritmo solemne. A ritmo de funeral por la democracia. Contra la corrupción, contra la reforma laboral, por la sanidad, por la educación, por los mineros, por los funcionarios, por la investigación, por los jubilados y los parados. No se me olvida. Muchas fechas señaladas, huelgas generales, plazas ocupadas por ciudadanos anónimos megáfono en mano. 15-M, 12-O, 22-M, 19-F, hasta ayer, 31-E, y no es casualidad. Para sus zapatos, el resultado de una serie de tácticas oportunistas, para mis zapatos, lo inevitable.

Tú tendrás que mirar los tuyos, y valorar si, como dicen, no has caminado lo suficiente. Si de verdad, no hemos reflexionado, cedido, tropezado bastante. Si aquel nudo en la garganta era fingido, o si de verdad has lamentado cada desahucio y cada discurso autoritario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s