‘Dead Man’, el recuerdo vivo de Johnny Depp

La filmografía de Johnny Depp tiene la enfermedad de Benjamin Button: hay que comenzar a verla al revés, para apreciar su evolución.

No quiero ser dura con Johnny, ni con Jack Sparrow, a quienes adoro. Pero esto de Mortdecai es como cuando te bebes tres copas y bailas lo que sea y donde sea, porque estás tan arriba, que nada te importa lo que piensen los demás. Si tú eres feliz en la tarima, Johnny, al menos deberías saber que hay gente rezando por ti para que vuelvas a la década de los 90. Pero en fin, voy a dejar de hablar como si estuviera escribiendo una entrada de Facebook felicitando a mi sobrina hipotética de dos meses, porque ni ella ni Johnny van a leer esto.

Fotograma de la película Dead Man

Escribiré al espíritu de William Blake, que desde 1995 anda vagando entre frikis cinéfilos, y al que todavía le quedan muchos corazones que atravesar. Hace ya 20 años desde que Johnny Depp diera vida y muerte a William Blake, un contable desgraciado y miope más bueno que el pan que soñaba con tener un trabajo honrado de nueve a dos. Pero en el lejano Oeste no existían las oposiciones al funcionariado, y William Blake vio truncada su carrera por estar una noche en el sitio donde no tenía que estar. Menos mal que un indio llamado ‘Nobody’ se lo encontró tirado, y le ayudó a saber quién era realmente, porque hasta aquel momento, William Blake no tenía ni idea que era la reencarnación de William Blake, el famoso poeta y pintor inglés del siglo XIX.

—William Blake… es tan extraño que no recuerdes ninguna de tus poesías…

—No sé nada de poesía.

—Oh… eres tan modesto.

En el fondo William Blake tuvo suerte, toda la suerte que puede tener un “hombre muerto”. De no ser por ese indio que recitaba versos, jamás hubiera encontrado su camino (un sendero tortuoso lleno de infortunio, pero su camino).

Fotograma de la película Dead Man

—William Blake, ¿sabes utilizar ese revólver?

—No mucho.

—Será el sustituto de tu lengua. Aprenderás a hablar con él, y así tu poesía se escribirá con sangre.

Desde que William Blake abandonó el cuerpo de Johnny Depp ni siquiera Jim Jarmusch ha podido insuflar su espíritu en otros personajes. Siempre extravagante y divertido, pero pocas veces irónico e igual de auténtico. Johnny Depp está ahí cuando te hace llorar y más lo necesitas. Solo hay que creer, y pronunciar tres veces su nombre. Aunque también vale con disfrutar sus mejores trabajos.

Artículo para Novemagazine

Fotograma de la película Dead Man

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