‘Pride’ el orgullo como medio de supervivencia

Fotograma de la pelicula Pride

 

Lo contrario a tragarse el orgullo sería escupirlo. Lanzar fuera la furia, evitando así el propio atragantamiento. El orgullo, saliva de mal gusto, que contiene partículas de egoísmo, por tratarse de un fluido generado desde el centro del amor propio.  Tragar está mejor visto, es más limpio, menos obsceno. Sin embargo, el orgullo en muchas ocasiones es la única salida, es la fuerza interna, la voz que nace frente a la humillación y el descrédito de los demás.

Según el diccionario, el orgullo es “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”. Ah, bueno. Entonces, el orgullo puede estar justificado. Aunque sea de forma maquiavélica: se puede tener orgullo si es por una buena causa. Pero esperar a que un jurado popular determine si nuestro orgullo es punible o laudable, es poco práctico. Se perdería mucho tiempo y fuerza. Tener orgullo implica firmeza y tozudez: “No tengo por qué pedir perdón”, dice Mark, protagonista de ‘Pride’, en varias ocasiones. Él será el encargado de mantener vivo el orgullo de un grupo de activistas que lucharon por los derechos de gays y lesbianas en Reino Unido.

Basada en una historia real, ‘Pride’ se remonta a los años 80 de Margaret Thatcher, y centra su trama en la huelga particular de mineros de un pueblo de Gales. Un hecho histórico que propició la curiosa unión entre el sindicato minero y el colectivo de gays y lesbianas, en la defensa de estos sectores marginados.

Matthew Warchus y Stephen Beresfordun —el director y el guionista de ‘Pride’ respectivamente—, abordan un conflicto del pasado que aún hoy se refleja en las políticas injustas y la homofobia. No deja de lado temas como el sida, la violencia y la exclusión social, y esto en ocasiones puede generar la sensación de que algunas veces cae en el tópico. Aún así, ‘Pride’ reúne historias plurales que otorgan a la película el color necesario para que no decaiga: desde el ama de casa que se rebela contra la pasividad de su cónyuge, hasta un joven fotógrafo que por casualidad se ve enredado en su propio destino. En general ‘Pride’, calificada principalmente como comedia, consigue provocar sonrisas con fundamento —es lo que tiene el humor británico—,  pero personalmente, me quedo con el humor amargo de algunas escenas, donde verdaderamente reside la mirada social de ‘Pride’.

Artículo publicado en Novemagazine 

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