‘Una nueva amiga’, travestirse o morir (literalmente)

No siempre lo nuevo es mejor, ni mucho más distinto a lo de antes. Virginia es la nueva amiga de Claire, pero antes, Virginia era David, y también era el marido de Laura, que a su vez también era amiga de Claire. Todo comienza a ser más sencillo cuando muere Laura, sin amiga de por medio, sin apariencias que guardar. Aunque el camino hacia lo  “sencillo” estará lleno de complicaciones y miradas reprobadoras. El director de ‘Una nueva amiga’, se enreda, como en su anterior trabajo, en una historia donde la búsqueda de la identidad sexual será el tema principal. De nuevo, sus protagonistas tendrán que hacer frente a lo moralmente aceptado.

François Ozon, autor de ‘Joven y bonita’ y ‘En la casa’, da un paso atrás con ‘Una nueva amiga’. En sus dos anteriores trabajos, el cineasta pareció encontrar un estilo propio, a través de un discurso donde la naturalidad y lo transgresor se complementaban hasta deslizarse sin ruido, entrañas adentro. Pero en esta ocasión, Ozon parece haber arriesgado en la búsqueda de un golpe de efecto que no consigue. En ocasiones la emotividad resulta forzada, y las escenas de tensión no llegan a serlo porque se pierden en lo previsible.

A excepción de una escena musical (la cual considero la más sencilla y sincera), una preferiría no ver ciertas cosas de manual, ni tener que escribir sobre ellas, cuando espera que un director no caiga en la obviedad en la que se ha cuidado de no caer anteriormente. No sé si es debido al uso de ciertos recursos expresivos como el zoom, las raras elipsis, o las excesivas explicaciones (de verdad, no es necesario saberlo todo en esta historia), pero a François Ozon parecía faltarle cinta o tiempo, o días de rodaje, porque al final se precipita en lo que parece una obsesión por dejarlo todo bien masticado y condensado en 105 minutos.

Aún así y pese al regusto a decepción, cabe destacar la interpretación de su actor protagonista, Romain Duris, quien consigue defender su papel sin caer en la comicidad gratuita a la hora de recrear gestos amanerados. Por lo general es una película interesante, pero esta vez Ozon deja de lado las sutilezas, y el experimento no le ha salido bien.

Es inevitable acordarse de ‘Laurence Anyways’ (2012), película de Xavier Dolan, que también relata la historia de amor entre un hombre transexual y una mujer. Salvando las diferencias y dado que las comparaciones son odiosas, ‘Laurence Anyways’ profundiza mucho más en los conflictos que una pareja de estas características podría encontrarse en la realidad: el trabajo, la familia, los vecinos, la renuncia a una vida convencional. Mientras que Virginia (David) y Claire parecen dos seres de clase media alta aislados del mundanal ruido, donde el único obstáculo que encuentran es la represión propia, el miedo a dar el paso y a mostrarse como son. Es difícil empatizar con los personajes de ‘Una nueva amiga’, y culpa de ello lo tiene el artificio, el berenjenal en el que se mete Ozon. Aún así, esperemos que el director francés no se pierda demasiado.

Artículo para Novemagazine

Fotograma de 'Una nueva amiga'
Romain Duris (David)
fotograma de la película 'Una nueva amiga'
Isild Le Besco (Laura) y Anaïs Demoustier (Claire)

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