Que los niños de hoy no se avergüencen de las mujeres de mañana

Apostar por una mujer en la carrera hacia la presidencia es como invertir en un caballo cojo. Hagamos pruebas en los laboratorios del extrarradio, donde equivocarse no supondría un desastre mayor: alcaldesas y presidentas autonómicas como cobayas, como pruebas necesarias para ir sobre seguro, para demostrar que el liderazgo de una mujer no tiene efectos nocivos en la salud de un partido político. Quizás, en el año 2020 las cosas irán mejor como para hacer tonterías. Pero ahora nos jugamos demasiado, esto es muy serio, un asunto de cojones.

Ayer me parecía simpática la campaña de Greenpeace, y hoy me ha invadido la pena (qué pena, una pena), cuando viendo el making of  he echado en falta alguna niña. No es culpa de Greenpeace, todo lo contrario, gracias a la escenificación es posible darse cuenta de que excluir a las niñas es una crueldad impuesta desde arriba. Si no hay una mujer candidata a la presidencia, es imposible imitarla. No hay ejemplos a seguir, al menos, en cuanto a figuras femeninas que optan a gobernar España.

ninos-candidatos

Si en lugar de Pedro Sánchez estuviera Carme Chacón, aquella enérgica, comprometida líder (“lideresa” suena a mayonesa sin calorías) política apartada en unas elecciones internas en pos de Rubalcaba; si en lugar de Mariano Rajoy pudiera ser remotamente Soraya Sáenz de Santa María. Ya no digo las nuevas promesas, cuyas figuras masculinas son inherentes al éxito que mantienen desde de sus comienzos: Pablo Iglesias, Albert Rivera, no van a ceder sus puestos ahora que están casi, casi, a punto.  Pienso, observo, digo, que claramente hay hombres que se merecen estar ahí, como Alberto Garzón, sin lugar a dudas. Pero en otros casos no está tan claro que de verdad sean ellos  la apuesta más sensata en cuanto a lo que exigen estas elecciones: personas con elocuencia, carisma y voluntad de cambio.

Vuelvo a pensar: qué pena, muchas penas, una pena colectiva. El resultado de una sociedad machista. La política es un negocio muy bien estudiado, y realmente si quisiéramos mujeres nos darían mujeres (atractivo publicitario por excelencia), si saliera rentable. Si el coste no supusiera la ruina política. La intención de voto es tan cara, que no podemos proponer candidatas por encima de nuestra desigualdad social.

Qué pueden pensar las niñas y los niños, que no tienen maldad, cuando ven simplemente una campaña que refleja lo que hay, lo que, supuestamente, es. Un juego de niños, de pelotas y duelos de pistolas, de peleas a puñetazos en la puerta del colegio.

¿Quién manda aquí? ¿Quién?

Falta de ternura, compromiso indigente,

volveremos a vernos en otro continente.

¿Quién me ayuda sino yo, a caer por la pendiente?

Cuando no queda, de mí brota.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s