‘La visita’, truco y trato para todos los públicos

¿De verdad la gente se reúne en Halloween para ver películas de miedo? No lo creo, pero haré como que sí, y me sumaré a la tontería de recomendar una película para la noche de los tajados vivientes.

Me imagino una fiesta sana entre ganchitos y ponche (quién sabe qué es el ponche), todos haciéndose selfis (lo siento, es la adaptación ortodoxa al castellano) tanto el que ha cogido una sábana vieja como la que lleva dos meses practicando con tutoriales de Youtube para pintarse la cara, y de repente el anfitrión dice: venga que vamos a ver una peli. Y entonces todos, imagínate que obedecen y se sientan. ¿Qué película poner? ‘La visita’, claro. Una película que en realidad todavía está en el cine. Pero salvando las incongruencias y la legalidad, todo es posible esta noche.

‘La visita’ es la película perfecta para ver en compañía de amigos, incluso en familia, con menores de edad que quieran iniciarse en el cine de terror sin tener que mearse en la cama por no ir al baño. Los asustadizos no tienen nada que temer (lo digo yo que no veo películas de miedo desde Nosferatu), pues ‘La visita’ combina sustillos con escenas de humor que le quitan toda la importancia al infarto recién sufrido. Así pues, sus protagonistas, dos niños que visitan (de ahí el título) la casa de sus abuelos, serán los encargados de introducirnos —cámara en mano— en esta versión moderna de Hansel y Gretel ideada por M. Night Shyamalan. El mismísimo director de ‘El sexto sentido’ (1999), pero tranquilos, que viene mucho (muchísimo) más relajado.

Shyamalan utiliza el carácter cómico de Tyler, el hermano menor, para quitar seriedad a las circunstancias y contrarrestar la actitud intransigente de su hermana Becca, una adolescente que se toma muy en serio lo de ser cineasta. Ella sí que da miedo cuando utiliza términos como “distancia focal” o “contrapunto dramático” a sus 15 años. Pero los verdaderos raritos son los abuelos, tal y como puede verse en el tráiler. Así que, haciendo uso de su particular estilo documentalista, los dos hermanos tratarán de averiguar qué les pasa a sus parientes cuando el sol se va. La clave de la investigación la tendrá su madre, quien mientras tanto está de crucero y miente un poco cuando por Skype dice echarlos de menos.

El cuento de hadas que propone Shyamalan se asemeja más a la fábula, una historia de ficción con moraleja final claramente definida donde los niños deben aprender de los errores adultos.

Artículo publicado en Novemagazine (Halloween 2015)
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