‘La juventud’, el futuro al otro lado del telescopio

Artículo para Novemagazine

Youth

 

Un cineasta veterano mira los Alpes suizos desde un telescopio para turistas. Después, pide a su joven aprendiz que se asome al objetivo para observar la misma montaña. La montaña —le dice él más o menos—, parece cercana, al alcance de la mano, como el futuro cuando eres joven. Sin embargo, si le das la vuelta al telescopio y miras a tus amigos, verás que todo se aleja. Así se ve el pasado cuando eres viejo, concluye el personaje de Mick (Harvey Keitel), resumiendo con esta metáfora gran parte de  ‘La juventud’. Una película sobre la perspectiva de la vida y el sentido de la misma, no solo desde el punto de vista de dos ancianos, sino de todos sus personajes, que de algún modo también parecen viejos, cansados y enfermos de apatía. “Las emociones están sobrevaloradas”, dirá Fred (Michael Caine), un músico y compositor de orquesta retirado que se empeña en no volver a los escenarios, mientras a escondidas fantasea con dirigir. Sin embargo, precisamente son las emociones quienes tienen —como lentes distorsionadoras— el poder de cambiar la realidad. El vértigo, el desencanto y la frustración, entre otras cosas, condicionan cada paso de estos personajes, aunque sea dentro de un balneario donde apenas ocurre nada.

Paolo Sorrentino, su director, hace caso omiso a las críticas de aquellos detractores que describieron ‘La gran belleza’ como un producto artificial y encorsetado, o incluso una mala copia de ‘La dolce vita’. Después de aquel Oscar en 2013, con ‘La juventud’ se reafirma en su apuesta por los personajes extravagantes, desorientados, patéticos, que se desenvuelven en un espacio entre onírico y psicológico (aquel que tan bien sabía representar Fellini, y que a Sorrentino no se le da nada mal). Con ‘La juventud’ no solo vuelve a dejar claro que toma como principal referente a su admirado Federico Fellini, sino que reinterpreta y homenajea en esta ocasión otro de sus grandes títulos: ‘Ocho y medio’.

Pero como la misma lente del telescopio, que acerca o aleja el objeto observado, igual sucede con la obra de Sorrentino, que es capaz de conquistar o causar rechazo en el espectador a través de su realidad aumentada, exagerada. El nivel de indulgencia será determinante para pasar por alto escenas de videoclip estrafalario o una pieza interpretada por cencerros. ‘La juventud’ en este caso dependerá, como todo, del cristal con que se mire.

 

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