‘Mustang’, la rebeldía guiando al pueblo

Artículo publicado en Novemagazine

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Denis Gamze Ergüven, directora de ‘Mustang’, cuenta que de niña experimentó una situación parecida a la que viven las cinco protagonistas al principio de la película, cuando son reprendidas de manera injusta por jugar con unos niños en la playa. Al contrario que las chicas, Ergüven no supo reaccionar, se quedó en silencio. Aquellas palabras que no encontró para defenderse, para protestar, probablemente quedaron enquistadas en algún rincón remoto de la niña que fue Ergüven, como el lugar accidentado, recóndito, donde transcurre la historia que hoy cuenta.

Si bien es cierto que Ergüven ha pasado la mayor parte de su vida en Francia y aquel hecho pudiera resultar aislado, parece obvio que el paso del tiempo ha transformado aquella anécdota en algo muy significativo. En una experiencia común: un silencio unificado que resuena desde diversas regiones del mundo.
‘Mustang’ es un relincho ensordecedor, una coz en el estómago. Pero también son crines al viento, largas cabelleras que ondean al galopar hacia delante, como la bandera revolucionaria que pintó Delacroix en ‘La libertad guiando al pueblo’. Una obra muy representativa que en la película apenas aparece unos segundos, cuando la abuela de las niñas oculta todo aquello —supuestamente inmoral—, que pueda conducirlas por el mal camino. Y cómo no, la pintura de una mujer que muestra los pechos, independientemente de su significado, es una mala influencia.

Lale, la hermana más pequeña, encabeza la marcha por la escapatoria de un entorno machista. Es la única que no está dispuesta a perder el tren (o el autobús), y explora caminos desesperados antes de que el radicalismo asfixie sus vidas. Las demás: Nur, Ece, Selma y Sonay; representan otro tipo de resistencia, quizá no de manera tan contundente ni determinada como Lale, pero sí aquella que se hace fuerte en la unión. “Esa fue la última vez que estuvimos juntas”, dirá la más pequeña, arrojando en el espectador una sombra de sospecha sobre las consecuencias que tendrá la separación de las hermanas.

Es imposible no encontrar paralelismos entre ‘Mustang’ y ‘Las Vírgenes suicidas’ (1999), de Sofía Coppola; y tampoco es difícil acordarse de un pasado español donde la honra y la apariencia determinaban las vidas de las mujeres. Y efectivamente, esta sensación encuentra mayor significado cuando Ergüven reconoce en alguna entrevista que ‘La casa de Bernarda Alba’ se encuentra entre uno de sus referentes. Aún así, por desgracia, la historia no solo suena cercana porque conozcamos la obra de Lorca, sino porque aquí —y en otros países—, aún quedan testimonios y consecuencias que hunden su raíz en la barbarie de otros tiempos.

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