‘La bruja’, miedo blanco sobre fondo negro

Artículo publicado en Novemagazine   24/5/2016

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Normalmente, una obra de arte pierde adeptos y resulta más incomprendida cuanto más sugerente se muestra. Como ejemplo claro, observen el poco interés que suscita la pintura abstracta frente a la realista. El desconcierto da pereza, no todo el mundo está dispuesto a bucear en su interior en busca de emociones desconocidas.

La bruja’, de Robert Eggers, es una pieza sutil de múltiples lecturas. Una herejía que se rebela contra un tipo de cine de terror venerado y consumido religiosamente, anclado en efectos especiales, fantasmas, demonios o situaciones paranormales que impiden conciliar el sueño. Lejos de las fórmulas tradicionales, Eggers apuesta por el miedo blanco, infantil, casi inocuo, plasmado sobre un fondo de creencias oscuras arraigadas en el pensamiento irracional y el imaginario colectivo. El miedo al miedo, a la inestabilidad de las emociones, a la traición de los nuestros o la transformación inevitable del paisaje observado desde dentro. Desde la desventaja. Desde la impotencia que genera enfrentarse a un enemigo imprevisible e invisible.

De estilo independiente, ‘La bruja’ se asemeja a otras películas de autor y en ella se respira la influencia de Lars von Trier, Haneke o incluso el sueco Tomas Alfredson, quien prioriza la belleza y la fantasía en ‘Déjame entrar’.

Resulta desolador asistir a la quema de brujas de ciertas películas una vez llegan al cine y son juzgadas por el público genérico.  Sin embargo, las opiniones polarizadas indican que la obra en cuestión se aleja de la mediocridad, y frente a la desaprobación de muchos se alza el entusiasmo de unos pocos. ¿Compensa? Eso ya depende del tipo de creencias que profese cada uno.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pues por fin la vi la semana pasada. Y me gustó. Además, la “copia” era de alta calidad y creo que es una película que debe ganar mucho en el cine si obviamos cierto tipo de público y el doblaje (no puedo, ni quiero, imaginar la espectacular voz de Ralph Ineson en castellano). Creo que volveré a ella y la recomendaré. El visionado tuvo su aquel ya que la disfruté solo y en una casa en medio del campo. Burn the witch!

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    1. Desde luego, Ortega y Gasset no pudo tener más razón en aquello que decía de las circunstancias, que aunque la mayoría de ellas sean ineludibles sienta muy bien cuando uno/a puede manipularlas a su antojo… Yo, de saberlo, no la habría visto en el cine… pero de todo se aprende (si es que hubiera aprendizaje útil en ir al cine y que sea una mierda).

      He leído por ahí un artículo que habla de que los americanos ya están moviendo hilos para que puedan verse las películas en línea a la misma vez que en salas (screening room, lo llaman), pero imagino que llevará años… porque como es lógico, las salas de cine se oponen por completo…

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