‘X-Men: Apocalipsis’, cómo evitar que gane Donald Trump

Artículo publicado en Novemagazine 31/5/2016

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En la última entrega cinematográfica de X-Men, los mutantes tendrán que enfrentarse al malvado más ambicioso, el que cualquier partido conservador querría tener como aspirante a la presidencia: intolerante, agresivo y viejo. El malvado Apocalipsis tiene más años que Tutankamón (de hecho, según la película, hasta podría ser él), lleva cerca de tres mil años durmiendo y el mal despertar se le ha juntado con la decepción de comprobar que el mundo está gobernado por incompetentes (no sabemos hasta qué punto Apocalipsis es malo, porque en realidad tiene toda la puta razón…)

Pero a pesar de la decadencia progresiva en que vivimos, la humanidad avanza dentro de unos niveles de mediocridad aceptables; y hasta que Apocalipsis aparece, los mutantes no tienen más preocupaciones que luchar contra sus dilemas propios de mutantes: tener trabajito, casa, familia, lo que se dice “ir tirando”. Esto puede apreciarse en la primera parte del film, donde Magneto (Michael Fassbender) y Mística (Jennifer Lawrence) desarrollan sus vidas apaciblemente y de forma paralela, hasta que les tocan “lo suyo” y se dividen en republicanos y demócratas. A ella se le dan mejor los discursos, sería la candidata perfecta para dar mítines y comer la oreja en la recta final de la campaña electoral, cuando el debate está más reñido.

Más allá de las metáforas, ‘X-Men: Apocalipsis’ tiene lo básico para que una buena película de entretenimiento y superhéroes funcione: acción y emoción. Una ecuación muy sencilla que parece complicada de resolver, ya que la última de X-Men es una de las pocas que aprueba con nota de entre las numerosas películas de superhéroes previstas para este 2016. Porque a pesar de sus dos horas de duración, tiene una buena estructura. La acción se desarrolla de forma calculada: los momentos filosóficos y lacrimógenos quedan bien ensamblados con las escenas lúdicas y de efectos especiales que cabe esperar de una superproducción hollywoodiense.

La estética ochentera que adquiere la película da mucho juego en cuanto a vestuario, banda sonora y algún que otro gag en el guion (aparte de que estamos inmersos en un torbellino de moda eminentemente vintage, y lo moderno cotiza al alza).
En definitiva, ‘X-Men: Apocalipsis’ es una buena opción para que tanto fans como aficionados disfruten por igual, para que progresistas y conservadores compartan palomitas.

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