“Tarde para la ira”, al acecho del momento preciso

Algo tienen en común Raúl Arévalo —director de Tarde para la ira, por si aún no lo saben—, y José, el protagonista. Ambos han tardado ocho años en llevar a cabo su proyecto, y quizá por este motivo, por la larga espera, los dos conocen el valor de cada segundo.