La delgada línea entre regalar flores y freír espárragos

Pensó Edward Bloom que con cuatro flores y tres palabras bonitas Sara caería rendida a sus pies. Pero no. Sara estaba prometida, y Edward Bloom daba mucha pena. Entonces, pensó Ed Bloom que debía regalarle a Sara 253940239423948930293 millones de flores, y cambiar las palabras bonitas por actos patéticos que demostraran lo imbécil que se…