Mil novecientos noventa y algo

“¡Mira el rojo, mira el rojo!” Me asomo a la ventana, sin asomarme a la ventana. Pensaba en otra cosa, la vista nublada, la preocupación típica. Me asomo a la ventana porque no me queda otro remedio, no me interesa casi nada, y mucho menos lo que pase en la plaza Juan López Quintana a…